INFECCIONES DEL TRACTO URINARIO Y SONDA VESICAL

INFECCIONES DEL TRACTO URINARIO  Y SONDA VESICAL

 

Infecciones del tracto  urinario (ITU) asociadas a la atención de la salud (ITUAAS) representan hasta   un 40% de las infecciones hospitalarias y el 23% de las infecciones en las   Unidades de Terapia Intensiva (UTI). La mayoría de las ITU se desarrollan en   pacientes con sondas vesicales permanentes.  

Los catéteres urinarios interfieren  con las defensas normales del huésped inmune y facilita la formación de un   biofilm que permite la colonización de las bacterias y afecta a los   organismos etiológicos específicos que se encuentran en las ITU asociadas al   catéter (ITUAC).

ITU es la infección más frecuente relacionada con la   atención sanitaria y sobre todo ocurre en pacientes con sondas vesicales   permanentes.

Los microorganismos habituales que causan ITUAC son bacilos   entéricos gram-negativos, enterococos, especies de Candida y P. aeruginosa.

 La resistencia antimicrobiana  de los  patógenos urinarios es motivo de especial preocupación. La duración del cateterismo es el factor de riesgo más importante para el desarrollo de las ITU. Las estrategias para la prevención de las ITUAC se deben centrar principalmente en limitar el uso y   la duración de los catéteres, el uso de una técnica aséptica para la   inserción del catéter y el cumplimiento de la atención adecuada del catéter

El tracto urinario humano normal posee mecanismos innatos de defensa que   impiden la adherencia y la migración de los agentes patógenos en la vejiga;   ellos son la longitud de la uretra y la micción. Por otra parte, el epitelio   del tracto urinario secreta inhibidores de la adherencia bacteriana ,   proteínas de Tamm-Horsfall y  mucopolisacáridos.

 Las características de la   orina, tales como la osmolalidad y el pH, inhiben el crecimiento de los   microorganismos. El cateterismo urinario interfiere con todas estas defensas   normales del huésped.

La mayoría de los microorganismos causantes de ITUAC   entran en la vejiga ascendiendo por la uretra desde el periné.  

En primer lugar, los   organismos migran en la película mucosa que rodea la cara externa del  catéter. 

Los organismos que entran a la vejiga por esta ruta extraluminal son
principalmente organismos endógenos que colonizan el tracto intestinal y el   periné del paciente.

En un estudio de 173 ITUAC, 115 (66%) fueron adquiridas  por la migración extraluminal. Una menor proporción de infecciones (34%) fue   adquirida por la contaminación intraluminal del sistema colector.  

Los organismos adquiridos   intraluminal suelen ser exógenos y el resultado de la transmisión cruzada de   los organismos presentes en las manos del personal sanitario. Rara vez, los   organismos como Staphylococcus aureus causan ITU superior por diseminación   hematógena.

Aunque la mayoría de las ITUAC están causadas por nterobacteriaceae
provenientes del tracto gastrointestinal de los propios pacientes, en la
ITUAAS, los microorganismos pueden ser transmitidos de un paciente a otro por   los trabajadores de la salud. 
 

Aproximadamente el 15% de los episodios de bacteriuria asociadas a la atención sanitaria se produce en   brotes intrahospitalarios. La mayoría de estos brotes se ha asociado con la   higiene inadecuada de las manos del personal de atención de la salud. 

El biofilm que se forma en los catéteres urinarios es único y tiene
importantes consecuencias para la prevención de las ITUAC. Este biofilm está   integrado por grupos de microorganismos y matriz extracelular (principalmente materiales de polisacáridos) y se forma tanto en la superficie extraluminal como en la intraluminal de los catéteres urinarios. Normalmente, se compone de un tipo de microorganismo aunque es posible la formación de biofilms   polimicrobianos.

Los organismos presentes en el biofilm crecen más lentamente que los
organismos que se desarrollan dentro de la propia orina, y los   microorganismos dentro del biofilm pueden ascender por el catéter en 1 a 3   días. Algunos organismos del biofilm, especialmente las especies de Proteus,   tienen la capacidad de hidrolizar la urea y aumentar el pH de la orina.

Esto   permite la precipitación mineral, lo que conduce a la formación de  incrustaciones minerales en el catéter o de cálculos renales.

 La formación del biofilm también es importante porque proporciona un entorno de protección contra los   agentes antimicrobianos y las células inmunológicas. Los antimicrobianos   penetran poco en el biofilm, en el que los microorganismos crecen más   lentamente, lo que hace que los antimicrobianos disminuyan su efectividad.

Las ITUAC representan aproximadamente el 40% de todas las infecciones   nosocomiales, pero corresponden a una menor proporción de infecciones   nosocomiales en las UTI. La tasa de ITUAC varía según el tipo de UTI; las   tasas de ITUAC en 2006 y 2007 oscilaron entre 7,7 infecciones/1.000 días   catéter en las UTI de quemados a 3,1 infecciones/1.000 días catéter en las   UTI médico-quirúrgicas.  

La tasa de ITUAC en la UTI   pediátricas es de 5 infecciones/1.000 días catéter, pero en las UTI neonatales   la frecuencia de ITUAC es escasa. 

En general, las ITUAC se producen igual o en mayor proporción en las salas de emergencias que en la  UTI, y van desde 4,7 ITU/1.00 días catéter en las unidades de cuidados   generales de adultos hasta las 16,8 ITU/1.000 días catéter en las unidades de   rehabilitación.

Las Enterobacteriaceae son los agentes patógenos más comunes asociados a las   ITUAC adquiridas en el hospital. Otros patógenos predominantes, especialmente   en las ITU, son las especies Candida, Enterococos y Pseudomona aeruginosas.  

Aunque la mayoría de las ITUAC   (80%) vesicales en catéteres de corto plazo están causadas por un solo   organismo, en el 77% a 95% de los casos las infecciones en los catéteres de   permanencia prolongada son polimicrobianas; el 10% tiene más de 5 especies de organismos.  

Los datos brindados por el   NHSN entre 2006 y 2007 muestran que el 24,8% de todas las bacterias E. coli   aisladas de pacientes con ITUAC fueron resistentes a las fluoroquinolonas.   Por otra parte, muchas enterobacterias producen beta-lactamasas de espectro   extendido, dando como resultado, en algunos casos, la resistencia a los   antimicrobianos beta-lactámicos no carbapenem.

En 2006 y 2007, el 21,2% de   los aislados de Klebsiella pneumoniae y el 5,5% de los aislados de E. coli en   pacientes con ITUAC fueron resistentes a la ceftriaxona o la ceftazidima. Algunas   especies Klebsiella también producen carbapenemasas, lo que permite la  resistencia a los carbapenémicos. 

En 2006 y 2007, el 10% de   todos los aislados de K. penumoniae de los pacientes con ITUAC fueron  resistentes a los carbapenems.

El factor de riesgo más importante para la ITUAC y la bacteriuria es la  duración de la cateterización; aproximadamente el 97% de las infecciones urinarias en las UTI se asocian a una sonda vesical permanente.

La  bacteriuria se desarrolla rápidamente, a una tasa promedio diaria de 3-10%   por día de cateterización.  

La bacteriuria se desarrollará   en el 26% de los pacientes con un catéter con permanencia de 2-10 días. Todos   los pacientes sondados durante n mes desarrollarán bacteriuria; se considera   cateterismo prolongado a la cateterización >1 mes.

Las mujeres tienen mayor riesgo de bacteriuria que los hombres (riesgo  relativo [RR] 1,7-3.7). La colonización bacteriana perineal intensa también   se ha asociado a un aumento del riesgo de bacteriuria. 

Uno o más estudios han mostrado otros factores relacionados con el paciente:

  • La falta de   adherencia a las recomendaciones del cuidado del catéter también se ha   asociado con un aumento del riesgo de bacteriuria.
  • Los agentes   antimicrobianos sistémicos tienen un efecto protector contra la bacteriuria   (RR 2,0-3,9).
  • Los factores de riesgo de bacteriemia asociada a la ITU se conocen menos que para la bacteriuria asociada al catéter, ya que la bacteriemia se produce en menos del 4% de las ITUAC. Krieger y col. hicieron el seguimiento de 1.233  pacientes con ITU intrahospitalaria; en 32 pacientes (2,6%) se desarrollaron
    infecciones hematógenas.
  • Los factores de   riesgo de infección hematógena de origen urinario incluyen las infecciones  causadas por Serratia marcescens y el sexo masculino.

En este estudio  no se hallaron otros factores significativos de predisposición a la   bacteriemia en pacientes con ITU. Más recientemente, Santo y col. realizaron   un estudio de casos y controles en un hospital del Veterans Affairs para   determinar los factores de riesgo de bacteriemia en pacientes con bacteriuria intrahospitalaria.

Los predictores significativos de bacteriemia fueron el tratamiento inmunosupresor dentro de  los 14 días de la bacteriuria (RR 8,13), el antecedente de malignidad (RR   1,94), el sexo masculino (RR 1,88), el consumo de cigarrillos en los últimos 5  años (RR 1,26) y la cantidad de días de hospitalización antes de la bacteriuria (RR 1,03).

En los pacientes  de 70 años, el uso de corticosteroides dentro de los 7 días de la   bacteriuria predijo la bacteriemia (RR 14.24); de manera similar, estos   pacientes tenían más probabilidades de desarrollar bacteriemia si tenían   diabetes mellitus (RR 6.19).

Es evidente que la identificación de los factores predictivos de bacteriemia asociada a  ITUAAS puede orientar las prácticas apropiadas de prevención en las personas   con mayor riesgo.

La mayoría de los estudios de ITUAC utilizan la bacteriuria como resultado primario, y de ahí que es frecuente hallar en las publicaciones que el término bacteriuria se utiliza alternativamente con el de ITU.

La distinción es de importancia clínica, ya que la bacteriuria asintomática asociada al catéter rara vez se acompaña de resultados adversos y por lo general no requiere tratamiento.

En general, la bacteriuria en pacientes sondados se define como el crecimiento de al menos 102 unidades formadoras de colonias (UFC)/ml del patógeno predominante.

La definición de vigilancia del NHSN para las ITUAAS permite estandarizar y comparar las tasas de infecciones interhospitalarias. Para los pacientes adultos, existen dos definiciones posibles de ITU sintomática.

En la primera definición, el paciente debe tener al menos un signo o síntoma (temperatura de 38Cº, urgencia miccional, polaquiuria, disuria o sensibilidad   suprapúbica) y un urocultivo positivo (≥105 UFC/ml con no más de 2 especies   de microorganismos).

La segunda definición dice que un paciente debe tener al menos 2 signos o síntomas con  al menos 1 signo de laboratorio:

  • La bacteriuria asintomática en un paciente que ha tenido una sonda vesical en los últimos 7 días se define por un urocultivo con ≥105 UFC/ml en ausencia de signos o síntomas. Para un  paciente que no ha estado sondado dentro de los últimos 7 días, se requieren dos urocultivos positivos.
  • El diagnóstico clínico de ITUAC sigue siendo un reto. En el marco de una   cateterización, la piuria no es un indicador fiable de ITU. Musher y col, hallaron que la mayoría de los pacientes sondados con bacteriuria tenían   piuria pero que el 30% de los pacientes con piuria no tenían bacteriuria.
  • El diagnóstico de ITU en pacientes con permanencia prolongada de la sonda vesical es particularmente  difícil, ya que la bacteriuria está siempre presente. Los únicos indicios de
    ITU pueden ser los síntomas sistémicos de infección, especialmente en los   pacientes que tienen lesiones de la médula espinal.
  • El reconocimiento clínico de   la ITU sigue siendo un problema importante, ya que un estudio relacionó a la   mayoría de los antimicrobianos utilizados en una sala de medicina general con  un diagnóstico de ITU, más frecuentemente con bacteruria asintomática.
  • Tradicionalmente, la vigilancia de la ITUAC no ha sido una prioridad para la   mayoría de los hospitales, tal vez por la falta de recursos necesarios para   llevar a cabo la vigilancia hospitalaria completa y la poca importancia dada   a las ITUAC, en comparación con la atención de las ITUAAS.

Desde que los sistemas   asistenciales Medicare y Medicaid han considerado a la ITUAC como una de las   complicaciones hospitalarias adquiridas que no serán reembolsadas, los   hospitales han renovado su interés en ellas.

El parámetro más ampliamente   aceptado para la vigilancia es la tasa de ITUAC sintomática/1.000 días de   catéter urinario y está respaldada por los Centros para el Control y la   Prevención de Enfermedades (CDC), la Infectious Diseases Society of America.

Bacteriuria asintomática, el porcentaje de pacientes con catéteres
permanentes, el porcentaje de cateterismos con indicaciones aceptadas, y la duración del uso del catéter. 

Existen varias guías recientes para la prevención de las ITUAC

  •  Se han formulado estrategias   generales para la prevención de las infecciones nosocomiales mientras que las   estrategias específicas se centran en los factores de riesgo específicos de
    ITUAC.
  • Para la prevención de todas infecciones asociadas a la atención sanitaria, incluidas las ITUAC, se recomienda el cumplimiento estricto de la higiene de las manos.
  • El tracto urinario de los pacientes hospitalizados y de los pacientes internados en unidades de larga estancia representan un reservorio importante de organismos resistentes a   múltiples fármacos(ORMF).
  • Los dispositivos permanentes,   incluyendo las sondas vesicales, aumentan el riesgo de colonización por ORMF.

Por lo tanto, una estrategia importante para la prevención de los ORMF es  limitar el uso de dispositivos invasores.

 Como parte de una estrategia multifacética para la prevención de la transmisión de esos organismos se  recomienda la protección de contacto con batas y guantes.  

El tratamiento antimicrobiano  repetido de las ITUAC con permanencia prolongada del catéter es otro riesgo  importante para la colonización con ORMF, y el uso de algunos de esos   tratamientos puede ser inapropiado.

El menor uso de antimicrobianos de amplio espectro, como parte de un programa de administración de antimicrobianos en   general, es una estrategia importante para prevenir el desarrollo de resistencia antimicrobiana asociada a las sondas vesicales.

Un estudio reciente reveló que una sesión educativa de 1 hora redujo el uso inadecuado de antibióticos en  pacientes hospitalizados con urocultivo positivo.

Recientemente se han desarrollado o actualizado algunas guías para la
prevención de las ITUAC. Sin embargo, una encuesta reciente en los hospitales   de todo el país determinó que más de la mitad de los hospitales no tiene un   sistema de control de sondas vesicales; la tres cuarta parte no controla la   duración de la cateterización y casi un tercio no realiza ninguna vigilancia   de ITU. 
 

A partir de una iniciativa de   la Asociación de Hospitales de Michigan Keystone se ha comenzado a utilizar   un paquete vesical para la prevención de las ITUAC.

Debido a que las sondas vesicales son el principal factor de riesgo de
ITUAAS, la estrategia más eficaz para la prevención de las ITUAC es la
limitación o la eliminación de la sonda vesical. 
 

Los estudios han demostrado   que el 21-50% de los pacientes con sonda vesical están cateterizados por  indicaciones inadecuadas.  

Con frecuencia, los médicos no  saben que su paciente tiene colocada una sonda vesical, como ocurrió en el   28% de los médicos de un estudio. Dicha falta de conciencia aumenta con el   mayor nivel de entrenamiento. Este desconocimiento se ha correlacionado con
el uso inadecuado de las sondas vesicales, las cuales se colocan por indicaciones  inadecuadas.
 

Por otra parte, las órdenes   médicas para la colocación del catéter o la documentación de la presencia del   catéter se producen en menos del 50% de los pacientes con sondas permanentes.

 Para limitar la colocación de sondas urinarias, los catéteres deben ser
insertados solamente por indicaciones apropiadas.

Cada institución de salud debe   desarrollar por escrito las guías y los criterios para las sondas vesicales   permanentes sobre la base de indicaciones ampliamente aceptadas. 

Para la inserción de cualquier  sonda vesical se debe requerir la orden del médico, y las instituciones deben  poner en práctica un sistema para la colocación de catéteres.  

Se debe evitar la inserción de catéteres por conveniencia o para la incontinencia urinaria, en ausencia de  otro indicio convincente.  

Más aún, las intervenciones para limitar la colocación de sondas vesicales pueden estar dirigidas a los lugares del hospital donde a menudo se hace la colocación inicial de la   sonda, como los servicios de urgencia o los quirófanos.  

La vigilancia de la tasa de ITUAC sintomática/1.000 días de catéter u otra medición de los resultados puede ayudar a determinar el éxito de las intervenciones específicas.

Las intervenciones de enfermería han demostrado su eficacia en la reducción  de la duración del cateterismo.  

En un hospital de Taiwán, el  hecho que las enfermeras recuerden a los médicos la eliminación de las sondas urinarias innecesarias dio como resultado una reducción de las ITUAC de 11,5   a 8,3 ITU/1.000 días de catéter. La intervención de las enfermeras también   disminuyó el número de días de permanencia del catéter.  

Dichas intervenciones son  fáciles de implementar y pueden ser tanto un aviso escrito como verbal, un contacto con el médico sobre la presencia de un catéter urinario y opciones  alternativas.

Sin embargo, los recordatorios electrónicos pueden tener mejor relación costo-efectiva. En concreto, para   reducir tanto la colocación de catéteres como la duración de la   cateterización se pueden utilizar de manera más eficiente los sistemas   médicos informatizados de entrada de pedidos.  

Cornia y col. comprobaron que   un recordatorio computarizado reduce 3 días la duración de la cateterización.  En algunos lugares, el personal para la prevención de las infecciones puede   trabajar con el departamento de informática para integrar los protocolos de   cateterización a las entradas electrónicas de las órdenes médicas.

Los protocolos específicos para el manejo de la retención urinaria
postoperatoria pueden ser beneficiosos para reducir la duración del
cateterismo urinario. 
 

En un gran estudio de   cohortes, el 85% de los pacientes ingresados para procedimientos quirúrgicos   mayores tenían una sonda perioperatoria permanente; los pacientes con una   permanencia de la sonda >2 días fueron significativamente más propensos a   desarrollar ITU y tenían menos probabilidades de ser dados de alta hacia su   domicilio.

Los pacientes de cirugía mayor corren un riesgo especial de cateterización   prolongada; el 23% de los pacientes quirúrgicos >65 años fueron dados de alta con un catéter permanente a instalaciones de enfermería especializada y   fueron mucho más propensos a ser rehospitalizados o morir dentro de los 30 días.

Un gran estudio prospectivo de pacientes sometidos a procedimientos
ortopédicos incorporó un protocolo para el manejo multifacético del catéter   perioperatorio consistente en: a) limitación del cateterismo a las cirugías   de más de 5 horas o para el reemplazo total de cadera y rodilla, b)   eliminación de las sondas vesicales al día siguiente de una artroplastia total de rodilla y al 2º día después de la artroplastia total de cadera. La aplicación de este protocolo se acompañó de una reducción de dos tercios de la incidencia de ITU.

Estudios recientes se han ocupado de dilucidar si para prevenir las ITUAC es útil la administración de antibióticos en el momento de la extracción de la sonda. En un estudio prospectivo aleatorizado de pacientes sometidos a cirugía abdominal portadores de sondas vesicales durante un promedio de 7  días, los pacientes que recibieron tres dosis de trimetoprima-sulfametoxazol  en el momento de la extracción del catéter urinario tuvieron 16,7% menos  ITUAC que los pacientes sin profilaxis.  

Estudios previos en pacientes  con una menor duración de la cateterización no mostraron beneficio de los   antibióticos profilácticos en el momento de la remoción del catéter.

 Se requieren estudios más grandes para confirmar el beneficio de la profilaxis antibiótica en el momento de retirar los catéteres urinarios de 1 semana o más de duración.

El cateterismo urinario intermitente puede reducir el riesgo de bacteriuria e ITU en comparación con los catéteres urinarios permanentes. Particularmente los pacientes con vejiga neurogénica y catéteres urinarios de larga permanencia pueden beneficiarse con la cateterización intermitente. Varios estudios de cateterismo intermitente en el postoperatorio han demostrado un mayor riesgo de retención urinaria y distensión de la vejiga luego de la cirugía.

Una meta-análisis reciente ha   demostrado una reducción del riesgo de bacteriuria asintomática y sintomática  con el uso de la cateterización intermitente comparado con el cateterismo  permanente (RR de 2,9) en pacientes sometidos a reemplazo de cadera o rodilla.  

La ecografía con un aparato portátil en el momento del cateterismo vesical intermitente puede atenuar este riesgo y reducir la necesidad del cateterismo permanente. 

Un estudio aleatorizado reciente demostró una disminución en el resultado de bacteriuria, ITU sintomática o muerte en pacientes con condón o catéteres externos en comparación con aquellos con catéteres permanentes; el beneficio fue principalmente en los hombres sin demencia. 

En algunos hombres, las sondas  con condón pueden ser más cómodas y menos dolorosas que las sondas permanentes. Por lo tanto, las sondas con condón pueden ser una alternativa para los pacientes del sexo masculino sin retención urinaria u obstrucción del tracto urinario inferior.

Si es necesario insertar una sonda vesical, es esencial la asepsia y el  mantenimiento, con el fin de prevenir la ITUAC.  

  • Las sondas vesicales deben ser insertadas por un profesional de la salud capacitado utilizando una técnica  aséptica.
  • Se recomienda la limpieza del meato antes de la inserción del
    catéter, pero actualmente no hay consenso en cuanto al uso de agua estéril o   de un antiséptico.
  • Un estudio que comparó la limpieza de la zona del meato con agua estéril o clorhexidina al 0,1% antes   de la inserción no demostró ninguna diferencia en el desarrollo de bacteriuria.
  • La limpieza diaria del meato con un antiséptico tampoco ha
    demostró un beneficio claro, y puede aumentar las tasas de bacteriuria  comparadas con la limpieza habitual con agua y jabón.

Para reducir el trauma uretral  se puede utilizar un lubricante estéril en forma de jalea que no tiene por qué poseer propiedades antisépticas. 

No es necesario el cambio sistemático de la sonda vesical excepto por razones mecánicas, ya que la reducción de la bacteriuria luego del cambio del catéter es solo transitoria. Sin embargo, puede ser apropiado el cambio de las sondas que han permanecido  largo tiempo cuando se inicia el tratamiento de la ITU sintomática.

Los sistemas cerrados de recolección urinaria reducen el riesgo de ITUAC y  ahora son el estándar en los Estados Unidos. Se debe evitar la apertura del  sistema cerrado; la toma de muestras de orina puede ser realizada en forma  aséptica desde un puerto o la bolsa de drenaje, utilizando una técnica  estéril cuando se requieren muestras grandes.

Se ha demostrado que la  instilación vesical de antisépticos o la irrigación de la vejiga con agentes  antimicrobianos o antisépticos, como medida profiláctica, aumentan la  infección.

Los catéteres urinarios impregnados con antisépticos o ntimicrobianos se han   estudiado mucho como medida complementaria para la prevención de ITUAC.  

Los catéteres recubiertos con óxido de plata ya no están disponibles, ya que carecen de eficacia comparados  con los catéteres actuales con aleación de plata. Los catéteres antimicrobianos están recubiertos con nitrofurazona, minociclina o  rifampicina, pero se están evaluando otros agentes.

En un meta-análisis, los catéteres de aleación de plata redujeron significativamente  la incidencia de bacteriuria asintomática (RR 0,54) en pacientes adultos sondados durante menos de 7 días. Sin embargo, para una cateterización de duración mayor a 7 días, la reducción de la bacteriuria asintomática fue menos pronunciado (RR 0,64).

Por otra parte, las sondas con  antibióticos se disminuyeron la tasa de bacteriuria asintomática (RR 0,52) en  los cateterismos de una duración menos a los 7 días, pero no demostraron  beneficio en las cateterizaciones superiores a los 7 días.

Otra revisión sistemática  demostró resultados similares.

Hay pocos estudios que hayan  evaluado los catéteres revestidos con antisépticos y antibióticos colocados a   largo plazo, por lo que no se pueden sacar conclusiones en este contexto.  

Mientras que las sondas vesicales antiinfecciosas parecen reducir la
bacteriuria en pacientes con sondas permanentes de menos de 7 días, no hay   pruebas convincentes de que el uso de estas sondas evite las ITUAC, la   bacteriemia relacionada con la ITU o la mortalidad.

Por lo tanto, no hay consenso para el uso rutinario de sondas vesicales antiinfecciosas para evitar las  ITUAC. Un reciente estudio cualitativo a nivel nacional reveló que los  hospitales que utilizan sondas antiinfecciosas suelen basar sus decisiones en  estudios piloto de hospitales especíalizados.  

Por último, la terapia antimicrobiana sistémica puede reducir el riesgo de  ITUAC. Sin embargo, no se recomienda el tratamiento antimicrobiano sistémico destinado a prevenir las ITUAC, debido a su costo elevado, los efectos adversos  potenciales y la posible selección de organismos multirresistentes.  

La metenamina tiene metabolitos que acidifican la orina y posee propiedades antimicrobianas. En estudios pequeños se ha comprobado que este agente reduce la bacteriuria, la  piuria y la ITU sintomática. En la actualidad, no se recomienda la metenamina  para la prevención de las ITUAC pero se aconseja la realización de más estudios.

La ITU es la infección más frecuente relacionada con la atención sanitaria y  sobre todo ocurre en pacientes con sondas vesicales permanentes. 

Los microorganismos habituales  que causan ITUAC son bacilos entéricos gram-negativos, enterococos, especies  de Candida y P. aeruginosa. La resistencia antimicrobiana de los patógenos  urinarios es motivo de especial preocupación. La duración del cateterismo es  el factor de riesgo más importante para el desarrollo de las ITU.  

Las estrategias para la prevención de las ITUAC se deben centrar principalmente en limitar el uso y  la duración de los catéteres, el uso de una técnica aséptica para la  inserción del catéter y el cumplimiento de la atención adecuada del catéter.

Por el Dr. Evelio Ramírez F. (Cuba) 

Colaboración: Francisco Javier Mesén (Costa Rica)

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Acerca de Shaliaj

Soy de Costa Rica, Tengo 42 años de edad. Soy Benei Noáj & Evangélico. Amó a Di-os, a Israel, amo al pueblo judío, celebro Shabbat, ademas estudio Toráh.
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