PERSISTENCIA DEL PARASITISMO INTESTINAL EN CUBA

PERSISTENCIA DEL PARASITISMO INTESTINAL EN CUBA

A pesar del desarrollo alcanzado por las ciencias médicas en el campo de las enfermedades infecciosas, a las puertas del nuevo milenio las enfermedades parasitarias continúan siendo un azote para una gran parte de la humanidad.1 Numerosos parásitos son agentes patógenos frecuentes en todo el mundo y se encuentran entre las principales causas de morbilidad en diversas regiones.2 Estadísticas recientes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), indican que existen actualmente millones de personas infectadas por diferentes especies de parásitos.3 En América Latina, por mencionar tan solo un ejemplo, más de 40 % de su población alberga un parásito intestinal o más.4 Este panorama desfavorable es por causa del bajo conocimiento acerca de las parasitosis intestinales, y sobre todo, de la aplicación de programas de control en su mayoría con estructuras, recursos y dirección inadecuados.1

En investigaciones realizadas en las comunidades, se ha observado que las parasitosis intestinales por helmintos contribuyen a la malnutrición, anemia por déficit de hierro, intolerancia de lactosa y bajas concentraciones plasmáticas de vitamina A.5

En los últimos años, observaciones de campo indican que los niños en edad escolar son los más severamente infectados y que si se reduce su carga parasitaria con medicamentos junto a medidas preventivas, se puede disminuir el nivel de parasitismo en esta población.6 Diferentes estudios clínicos y epidemiológicos han demostrado que estos problemas persisten por más tiempo y son más intensas en este grupo de edades, con efectos negativos en el aprendizaje y el desarrollo pondoestatural.7

El sistema de salud cubano se ha ido perfeccionando constantemente, con transformaciones encaminadas a elevar el estado de salud de la población. La incorporación del médico de familia es una forma de atención primaria que establece una verdadera integralidad en la asistencia médica y responde a las nuevas y siempre crecientes necesidades del pueblo.8 Dada su capacidad de promover estilos de vida más saludables en la población, este novedoso modelo de atención brinda la posibilidad de trabajar en la prevención de la infección.

En Cuba como en el resto del mundo, se han realizado numerosos estudios de prevalencia en diferentes poblaciones con el objetivo de conocer la dinámica del parasitismo intestinal.9,10 

El presente estudio de cohorte permitió conocer la dinámica del parasitismo intestinal en una población escolar. El hecho de que casi la mitad de la población estudiada se encontrara parasitada demuestra la alta prevalencia. Esto sugiere que existen las condiciones propicias que facilitan el mantenimiento del parasitismo intestinal a pesar de los esfuerzos emprendidos en el Sistema Nacional de Salud cubano. Como adición hay que tener presente que cuando los niños ingresan a las escuelas, el contacto entre ellos y con el medio ambiente, también puede incrementar el riesgo de contraer enfermedades parasitarias.13 La prevalencia de parasitismo intestinal encontrada en el presente estudio es similar en todos los  estudios previos.9, cuyos, como son: Sanjurjo (1984),14 con 61,49 % de niños parasitados, Cabrera (1987),15 y Álvarez (1999),16 reportaron 49,7 y 66,4 %, respectivamente, de niños infectados cuyas edades oscilaban entre 5 y 9 años.

La frecuencia de parasitismo por especies, predominan los protozoos sobre los helmintos, lo que corresponde con los estudios realizados por otros autores en Cuba15,16 y en el resto del mundo en la última década,17 aunque algunos autores han encontrado que los geohelmintos, T. trichiura y A. lumbricoides alcanzan las mayores tasas de infección en los escolares.9,10 el predominio de protozoos puede estar dado, porque las escuelas son urbanas, con buenas condiciones socioeconómicas y donde los niños tienen poco contacto con la tierra.

Blastocystis hominis,prevalecio , por encima de G. lamblia, el parásito intestinal de mayor prevalencia de este grupo en Cuba10,14,16 y el mundo.19 La prevalencia (42,5 %) durante 2004 fue mayor que la reportada por Fernández en 200212 (32,4 %) y es 2 veces superior a 14,2 % encontrado por Dueñas20 en una escuela primaria de Ciego de Ávila. Segura en el año 200021 reportó la presencia de este parásito en 13,8 % de una población menor de 15 años y Arencibia 22 en ese mismo año, reporta 12,4 % de niños infectados. Los resultados expuestos evidencian la importancia que cada día cobra este parásito, dada la frecuencia creciente con la cual se reporta y el interés que hacia él se dirige por su posible papel patógeno.

El porcentaje de niños infectados por este protozoo, hace pensar, que una mayor permanencia de los niños en la escuela condiciona la posibilidad de contagio por la ingestión de los quistes del parásito, que pudieran estar contenidos en alimentos y agua de consumo. En estas edades se llevan a cabo prácticas inusuales que favorecen la transmisión de persona a persona.13 Se debe tener presente, que la infección por G. lamblia se ha podido establecer de modo experimental con solo 10 quistes del parásito.24

El complejo E. histolytica/E. dispar, se encontró en 13,5 %. Los reportes bajos en la prevalencia de este parásito son comunes en los últimos años. Se plantea por otros autores, que en las cifras reportadas pudiera existir una influencia grande, por causa de la tasa tan frecuente de sobrediagnóstico al confundirse con macrófagos o piocitos.1 Los comensales (Endolimax nana y Entamoeba coli) se hallaron con frecuencias similares a las de otras investigaciones.25,26

Al observar el comportamiento de las diferentes especies de helmintos, resultó predominante la infección por T. trichiura. Que este sea el helminto más frecuente diagnosticado, está en correspondencia con lo hallado en el entorno caribeño y estudios realizados en Cuba y en otras regiones del mundo.9,26 Enterobius vermicularis tuvo una positividad de 2,8 %, inferior a 3,5 % reportado por Arencibia en 2000.22 Existen otros estudios que refieren prevalencias superiores,9,10 pero se debe recordar que en la presente investigación no se utilizó el método de Graham, que es el examen de elección para esta parasitosis.

En Cuba  hay un predominio de los monoparasitados (75,2 %) sobre los poliparasitados (24,8 %). Estas cifras fueron semejantes a las del reporte inicial realizado por Fernández en 2002,12 con prevalencia de los monoparasitados (67,6 %) frente a los poliparasitados (32,4 %). Cañete en su estudio en 200110 tuvo un predominio de poliparasitados con 64,5 %, Valdéz en 2001y Dueñas en 2000 también reportaron cifras altas (36 y 32,5 %, respectivamente).9,20 En la literatura médica se refleja que numerosas infecciones parasitarias intestinales pueden coexistir en un mismo sujeto. Sin embargo, cuando se estudian las enteroparasitosis en niños, muchos artículos coinciden en que es predominante el monoparasitismo.27

Al hacer una comparación de la frecuencia de parásitos respecto al sexo, no hubo asociación ni diferencia significativa entre ellos (p > 0,05). Las cifras ponen de manifiesto que esa variable no influyó en el comportamiento de estos enteroparásitos. Resultados similares han sido reportados con anterioridad.24

Resulta significativo que la mitad de los niños parasitados se encontraban asintomáticos, lo cual desempeña un papel importante desde el punto de vista epidemiológico al ser la principal fuente de diseminación de la infección.28 Por lo tanto, en las escuelas se hace necesario el control del parasitismo intestinal en niños con síntomas o sin estos.

El dolor abdominal fue el síntoma predominante entre los niños parasitados con 41,1 %. Otros reportes dan cuenta de que, la diarrea se asocia al igual que el dolor abdominal, a las enteroparasitosis.29

El estado nutricional fue determinado por las curvas nacionales peso/talla y lo significativo en sus resultados fue encontrar por debajo del 10mo. Percentil (29,1 %) mayor número de niños, comparado con el estudio de Fernández12 (17,2 %) cuyo universo fue también mayor, después de pasado 2 años. En ambos estudios los helmintos resultaron más frecuentes que los protozoarios en relación con el percentil menor que 10, lo cual demuestra la repercusión negativa que pueden tener las parasitosis y más los helmintos sobre el estado nutricional, datos que están en correspondencia con estudios realizados en Cuba9,10 y en el mundo.30 Dos aspectos pueden ser tomados en consideración para justificar este planteamiento. Primero, la desnutrición condiciona una disminución de las defensas orgánicas y por consiguiente favorece la infección parasitaria; segundo, por su actividad expoliadora, la anemia, la disminución en la absorción de nutrientes y quizás otros procesos subclínicos que pudieran estar asociados, los parásitos llevan a pérdidas energéticas lo suficientemente significativas como para desencadenar la desnutrición.

A los padres o tutores y maestros de los niños que en 2002 estaban parasitados se les informó esta situación y se les indicó tratamiento médico, por lo que al comparar los resultados obtenidos en esta misma población al cabo de 2 años, y constatar nuevamente parasitismo, lleva a pensar que el tratamiento indicado no fue efectivo o que en esta población aún quedan arraigadas normas de conducta higiénico-sanitarias que propician la aparición de parásitos.

Con el presente estudio se ilustra la magnitud que el parasitismo intestinal puede alcanzar en escolares, se demuestra la utilidad del chequeo parasitológico periódico en las instituciones docentes, así como la importancia que reviste la práctica de medidas higiénicas adecuadas para el control del parasitismo intestinal. De igual manera, la participación y educación continuada de la comunidad, así como el tratamiento a la población de riesgo, combinadas con un adecuado saneamiento ambiental, contribuiría a la disminución de la carga parasitaria y mejoraría la calidad de vida de la población.Ramires durante 1988 a 1994 realizo intervenciones costo efectivas considerando que se implementaba un programa de atención primaria que permitía hacer seguimiento de las poblaciones e intervenir sobre sus factores de riesgo de manera permanente sin embargo la crisis económica de los 90 debilito sustancialmente el programa al quedar poblaciones otrora con médicos y enfermera de la familia totalmente abandonadas generarse una crisis alimentaria que no aseguraba los requerimientos mínimos calórico proteicos de la población basta recordar la neuropatía toxica epidémica de los años 90 el deterioro sustancial de los servicios básicos de abastecimiento de agua y de aguas servidas asi como la corrupción administrativa que arrebato los valores consagrados el las generaciones de los 60 y 70 teníamos mas condiciones que ningún país para lograrlo pero de el problema viven personas diciendo que lo resolverán sin aportar ningún esfuerzo a la solución en cuba persisten las parasitosis como expresión del deterioro del modelo hipócrita de callar y aplaudir por conveniencia y no utilizar la ciencia y a tecnología en servicio de nuestro pueblo siento pena haber sido parte de eso pero hasta el fin de mis días luchare para desenmascarar los señores que viven de la calamidad de nuestro pueblo 31

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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31 ramirez e estudio del parasitismo intestinal en areas urbanas y rurales de cuba ais Bolivia 1998

Por el Dr. Evelio Ramírez F. (Cuba)

Colaboración: Francisco Javier Mesén (Costa Rica)

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Acerca de Shaliaj

Soy de Costa Rica, Tengo 42 años de edad. Soy Benei Noáj & Evangélico. Amó a Di-os, a Israel, amo al pueblo judío, celebro Shabbat, ademas estudio Toráh.
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Una respuesta a PERSISTENCIA DEL PARASITISMO INTESTINAL EN CUBA

  1. Aleyda dijo:

    hola me parece interesante este articulo pero porfavor me podrias decir como lo puedo escribir como referencia bibliografica necesito el autor, nombre de las localidades estudiadas si son rurales o urbanas, revista en que fue publicado el articulo original etcetera

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